DEMASIADO EN POCO TIEMPO

Cuando te suceden tantas cosas en tan poco tiempo, con tan poco espacio para adaptarte a ellas, vives en un shock continuo de desesperanza, esperando lo próximo que acontecerá y que desde luego no será nada bueno. Todo se amontona a tus espaldas como carga demasiado pesada y sientes la tensión sobre tus hombros y curvas la espalda.
Cuando decides arrancar de tu vientre un don preciado es porque el desespero y la angustia es tan grande a nada comparable hasta entonces. El grito que saldría de tu garganta sería sordo a tus oídos pero insoportable a tu alma. Te has convertido en la asesina de tí misma. Has matado una parte de tu propio cuerpo. Has vertido tu propia sangre sin sentido.
Cuando ves que el amor que has dado no ha sido devuelto. Que el amor envuelto con el que le arropabas cada noche, se ha desvanecido en la nada. Acaricias tu vientre y ya no hay nada. Lo buscas y no lo encuentras. Enloqueces cada día más y con una locura más cuerda. Eres conscientes de tus fallos, de los que no debistes cometer y de los que no puedes volver atrás. Y gritas y esta vez tus oídos sí escuchan ese grito. Te desgarras. Y quisieras con tus uñas marcar tu cara, tus brazos...miras de reojo a tu último hijo,,,al que dejaste nacer. Seguirá siendo el pequeño. En sus dulces sueños imagina cosas bellas. Tú a su lado, angustiada, sólo deseas desaparecer a un mundo interno en el que todo fuese más fácil de llevar.
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